miércoles, 20 de mayo de 2020

Adelantarse al futuro o la importancia de la segunda derivada

business trends, coronavirusLlevaba pensando mucho tiempo en el concepto de segunda derivada aplicada a los negocios, pero no terminaba de encajarlo en algo tangible que pudiera compartir. Hasta que hoy, a leer una noticia, lo he visto claro. 

La noticia en cuestión es sobre el aumento de las ventas de bicicletas debido al coronavirus (pincha aquí para leerla). El caso es que con esto del confinamiento y el miedo a un posible contagio por coronavirus en el transporte público, el incremento en ventas de bicicletas ha sido espectacular. Tiene su lógica. Por una parte, 2 meses encerrados han desatado una fiebre por el deporte (basta que no te dejen hacer algo para que estés deseando hacerlo, aunque hayas sido de sillón-ball toda tu vida), y por otra, desplazarte en bici reduce significativamente el riesgo de contagio frente al uso del autobús o del metro por ejemplo.

Bien, pues la gente podría pensar a corto plazo y decir: "pues como la venta de bicis está creciendo y el tema está de moda, monto una tienda de bicis". Pero yo creo que es un error. Al ser la primera derivada, mucha gente podría pensar lo mismo. Conclusión, un mercado saturado, dónde ya hay muchos jugadores, con su cuota de mercado y dónde rascar algo será muy complicado. Por lo tanto, la clave está en la segunda derivada. En ir más allá y pensar en que pasará después. Hacía dónde irá la tendencia. Una vez que la fiebre por la bici haya pasado, y que el que ha sido de sillón-ball de toda la vida vuelva a su homeriana rutina de comer palomitas ver la tele o el que ahora va en bici al trabajo, el tercer día que llegue agotado y sudado vuelva al transporte público. Pues habrá un montón de bicis sin utilizar. Y la gente o bien las guardará o bien las venderá. Y ahí es dónde se aplica la segunda derivada. En montar ya algo que solucione esos dos problemas (importancia del concepto "winner takes it all" que viene a decir que el primero que vea el negocio y lo desarrolle, tiene muchas opciones de generar tantas barreras de entrada que el segundo tendrá muy difícil acceder a él). Por ejemplo, pequeños trasteros de barrio dónde los vecinos puedan guardar sus bicicletas mientras no las usen o bien un marketplace especializado en compra venta de segunda mano con garantías (al estilo manzanas usadas para productos Apple).

La verdad, no soy un conocedor del mundo de la bici más allá de usarla los fines de semana para dar una vuelta. Y no tengo ni idea de si mis propuestas de negocio serían factibles o son una tontería. Pero lo que si que tengo claro es que para triunfar, no hay que limitarse a lo que tenemos delante de los ojos o al corto plazo. Hay que ir más allá y tratar de vislumbrar el medio y largo plazo.

Buen día a todos,

Javier

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